SOMOS MAYORÍA

El Frente Cívico Somos Mayoría tiene su origen en el llamamiento realizado por Julio Anguita en junio de 2012.

En una conferencia ofrecida en Sabadell (Barcelona) el 15 de junio, Julio Anguita se ofrece como referente político para una operación que intente cambiar el país: “un bloque cívico, un bloque ciudadano, que eche su peso en la balanza del poder”.

Unos días después, publica en el blog de Colectivo Prometeo (colectivoprometeo.blogspot.com.es), bajo el título “Somos Mayoría”, un texto en el que se dirige a los ciudadanos y ciudadanas haciendo un retrato de la situación que atenaza nuestro país: la degradación económica de nuestros hogares, la precariedad laboral y el desempleo creciente, el alejamiento de los gobernantes para con la realidad de las familias en beneficio de las élites económicas y financieras, el deterioro planificado de los servicios públicos y las coberturas sociales, la corrupción instalada y cada vez más extendida entre quienes ocupan puestos de poder, el desprecio a los valores sociales y éticos en las prácticas de gobierno, el incumplimiento sistemático de los mandatos constitucionales, el mercantilismo y el beneficio privados como referentes principales en las políticas efectivas.

Las nefastas consecuencias de esta dinámica las sufrimos la mayoría de los ciudadanos, mientras unos pocos, muy pocos, hacen negocio con la “crisis” que ellos mismos han creado y, directa o indirectamente, gestionan.

El llamamiento contemplaba un doble objetivo:

  • Constituir una mayoría social en la que las personas sean protagonistas conscientes de lo ineludible de sus deberes y de lo irrenunciable de sus derechos, en el marco de unas relaciones sociales basadas en la ética cívica.
  • Constituir un referente de poder ciudadano que induzca de manera creciente a los poderes públicos a legislar y gobernar en beneficio exclusivo de la mayoría.

Esta mayoría social, cohesionada por un objetivo común, está abierta a la ciudadanía harta de corrupción, de injusticias, de frivolidad política, de una práctica económica basada en la depredación del propio país, en la desertización de la industria, en la vuelta a unas relaciones laborales del siglo XIX y sin otro proyecto que no sea esquilmar más aún si cabe a esa mayoría. A los militantes de fuerzas políticas y sindicales para que, a título personal, se incorporen al proyecto. A plataformas, movimientos, colectivos y, en general, a todo grupo organizado que esté dispuesto a cambiar las cosas en el sentido de la justicia, la democracia profunda y el vivir en armonía con el entorno social, medioambiental y cívico. A los hombres y mujeres de la Ciencia, la Técnica, la Economía, la Investigación, el Derecho, la Educación, la Sanidad y la Cultura para que, en paridad con los demás, aporten sus conocimientos, sus experiencias y su capacidad de analizar, sistematizar y exponer. Sin el saber no hay más proyecto que la barbarie institucionalizada.

Esta mayoría social será a la vez protagonista, herramienta y causa en el cambio de la relación de poder existente en España y en la consecución del fin de este desastre económico, social, político, ético y cívico.

Se proponen diez puntos programáticos como base para el inicio del debate en las asambleas:

  1. Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 1.000 euros al mes. Esta cantidad es exactamente el 72% de la media de los seis países de la UE que lo tienen más alto: Luxemburgo (1610 euros), Irlanda (1.462 euros), Holanda (1.357 euros), Bélgica (1336 euros), Francia (1321 euros), Gran Bretaña (1.148 euros).
  2. Ninguna pensión por debajo del SMI.
  3. Extensión y ampliación de la prestación por desempleo. Todo lo anterior puede servir también para abordar con presupuestos concretos la posibilidad de la Renta Básica.
  4. Reforma Fiscal: progresividad, persecución del fraude fiscal, la economía sumergida y los paraísos fiscales. Revisión de la legislación sobre las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV). Dotar de infraestructuras de todo tipo a la Inspección de Fiscal de la Hacienda Pública.
  5. Banca pública como corolario de la nacionalización de la banca privada y las cajas de ahorros.
  6. Nacionalización de los sectores estratégicos de la economía. Ley sobre la Obsolescencia programada.
  7. Desarrollo de los contenidos de los Títulos Preliminar y VII de la Constitución.
  8. Control y democratización de los canales de distribución y comercialización del sector primario de la economía a fin de evitar situaciones de oligopolio que inciden negativamente sobre los precios pagados a los productores y sobre los precios pagados por los consumidores.
  9. Efectiva separación entre las iglesias y el Estado.
  10. Reforma del Sistema Electoral en el sentido de implantar otro proporcional, con las CCAA como circunscripción y un colegio nacional de restos.

Con estas premisas, da inicio el proceso de estructuración orgánica con la constitución de asambleas de distrito, locales y de zona en las que los miembros del Frente Cívico nos adscribimos con criterios de proximidad geográfica. A medida que se consolida la estructura más cercana, se avanza hacia la constitución de asambleas provinciales y autonómicas, que desembocarán en el establecimiento de una estructura nacional.

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